sábado, 9 de julio de 2016

Estado democrático y gestión pública transparente


Estado democrático y gestión pública transparente


Timoteo Tobar Salazar
Candidato al doctorado en Administración y Políticas Públicas


La democratización del Estado, es una oportunidad para un cambio de mentalidad y actitud organizacional. Este “cambio consiste en tomar conciencia que somos parte de un todo y para cambiar el todo hay que conectar el todo”.

En sí, se hace una referencia enfocada sobre las personas que tienen a su cargo la dirección o administración de una institución pública, ya que las actividades que ejecutan las mismas, son un reflejo de las cualidades, habilidades y virtudes que posee la persona al mando de la institución.

Asimismo se puede percibir que derivado a la conciencia y mentalidad que posee el administrador, tanto en su forma de pensar, hablar y actuar, se reflejará en las acciones en favor de la población a la cual presta su servicio.

Que exista una participación ciudadana y de la población en general en la solución de los problemas que aquejan a la sociedad, debe tender por la vía pacífica a encontrar mecanismos racionales en la propuesta de soluciones que afectan a la mayoría de la población.

Por otro lado, la democratización del Estado implica la observancia y respeto de los derechos humanos, la legalidad de los actos administrativos y judiciales, la independencia real de los poderes del Estado y el impero de la ley, para la búsqueda del bien común.

El Estado tiene un marcado carácter instrumental, que aparece como el conjunto de instituciones y organizaciones de las que se dota la propia sociedad para realizar objetivos que ésta considera necesarios. Para ello, la sociedad otorga al Estado la potestad de ejercer un poder coercitivo sobre sus miembros cuando se trata de conseguir dichos objetivos.

En consecuencia, la gestión pública es acción y efecto de gestionar, de administrar y hacer diligencias conducentes al logro de un asunto público o privado. En otros términos, según el Estado actúe, en función de autoridad o en función de gestión; sucediendo esto último cuando la administración pública se ocupa de la defensa de sus intereses.

La nueva tendencia en gestión pública está orientada hacia el logro de mayor eficiencia y eficacia en la atención de las necesidades y demandas  sociales, lo cual exige cambios en la forma de hacer administración pública. De acuerdo con ello, se habla del término gestión  “como el conjunto de decisiones dirigidas a motivar y coordinar a las personas para alcanzar metas individuales y colectivas”. Además, significa la búsqueda de medios para alcanzar dichos objetivos.  Supone la capacidad de buscar otras fuentes de financiamiento que contribuya a proporcionar los recursos para una mejor atención de las demandas sociales en la comunidad nacional, regional y local.

La orientación de la nueva gestión pública está influida por diferentes presiones que obligan al cambio.  Uno de ellos lo constituye el fenómeno de la globalización unida a la revolución tecnológica-informativa  que implica un cambio constante a nivel internacional y nacional.

Las nuevas tendencias de gestión pública están orientadas hacia la propuesta de alternativas diferentes a los modelos tradicionales de gestión y la necesidad de crear una nueva cultura organizacional, que permita a los empleados públicos  asumir  pautas diferentes de trabajo; ponen de manifiesto  una nueva perspectiva  en  la manera en que el Estado se relaciona con la sociedad.

En la práctica, nuestra administración pública presenta serias deficiencias y experimenta una constante devaluación de su capital social. Es imprescindible, implementar la nueva gestión pública, con políticas explícitas, evaluada por objetivos y resultados, que rinda cuentas de manera efectiva y transparente.

La única manera de hacer que las cosas sean distintas es que los poderes públicos instauren un nuevo estilo de gestión. El contexto actual “exige un cambio urgente “del autismo a la comunicación”, de las organizaciones introvertidas a las organizaciones abiertas y extrovertidas, del oscurantismo a la transparencia, del autoritarismo organizativo a la democracia organizativa”.

La información y comunicación se convierten así en uno de los factores internos más importantes para el buen funcionamiento y pervivencia de las organizaciones tanto públicas como privadas, por ser un factor o recurso estratégico que permite implementar la innovación y el cambio organizativo.

El contexto actual, induce a que la gestión pública en las instituciones estatales y municipales, sea cada vez más abierta y comunicativa con el exterior para fomentar el ejercicio del derecho a informar y ser informado entre la ciudadanía de su jurisdicción.

Un Estado democrático, implica una gestión pública que ejerza el derecho a la información, la transparencia y la rendición de cuentas. Es decir, la Reforma del Estado es “un proceso político por y para la gente”, que requiere la participación democrática y activa de todos los actores sociales involucrados en su diseño, implementación y seguimiento técnico.

Lectura recomendada: Panorama de la Gestión Pública en América Latina y el Caribe
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/42396/4/S1701222_es.pdf