Estado democrático y
gestión pública transparente
Timoteo Tobar Salazar
Candidato al doctorado en Administración y Políticas Públicas
La democratización del Estado, es una
oportunidad para un cambio de mentalidad y actitud organizacional. Este “cambio
consiste en tomar conciencia que somos parte de un todo y para cambiar el todo
hay que conectar el todo”.
En sí, se hace una
referencia enfocada sobre las personas que tienen a su cargo la dirección o
administración de una institución pública, ya que las actividades que ejecutan
las mismas, son un reflejo de las cualidades, habilidades y virtudes que posee
la persona al mando de la institución.
Asimismo se puede percibir que derivado a la conciencia y mentalidad que posee el administrador, tanto en su forma de pensar, hablar y actuar, se reflejará en las acciones en favor de la población a la cual presta su servicio.
Que exista una participación ciudadana y de la población en general en la solución de los problemas que aquejan a la sociedad, debe tender por la vía pacífica a encontrar mecanismos racionales en la propuesta de soluciones que afectan a la mayoría de la población.
Por otro lado, la democratización del Estado implica la observancia y respeto de los derechos humanos, la legalidad de los actos administrativos y judiciales, la independencia real de los poderes del Estado y el impero de la ley, para la búsqueda del bien común.
El Estado tiene un marcado carácter instrumental,
que aparece como el conjunto de instituciones y organizaciones de las que se
dota la propia sociedad para realizar objetivos que ésta considera necesarios.
Para ello, la sociedad otorga al Estado la potestad de ejercer un poder
coercitivo sobre sus miembros cuando se trata de conseguir dichos objetivos.
En consecuencia, la gestión pública es acción y
efecto de gestionar, de administrar y hacer diligencias conducentes al logro de
un asunto público o privado. En otros términos, según el Estado actúe, en
función de autoridad o en función de gestión; sucediendo esto último cuando la
administración pública se ocupa de la defensa de sus intereses.
La nueva tendencia en gestión pública está
orientada hacia el logro de mayor eficiencia y eficacia en la atención de las
necesidades y demandas sociales, lo cual
exige cambios en la forma de hacer administración pública. De acuerdo con ello,
se habla del término gestión “como el
conjunto de decisiones dirigidas a motivar y coordinar a las personas para
alcanzar metas individuales y colectivas”. Además, significa la búsqueda de
medios para alcanzar dichos objetivos.
Supone la capacidad de buscar otras fuentes de financiamiento que contribuya
a proporcionar los recursos para una mejor atención de las demandas sociales en
la comunidad nacional, regional y local.
La orientación de la nueva gestión pública está influida por diferentes presiones que obligan al cambio. Uno de ellos lo constituye el fenómeno de la globalización unida a la revolución tecnológica-informativa que implica un cambio constante a nivel internacional y nacional.
La orientación de la nueva gestión pública está influida por diferentes presiones que obligan al cambio. Uno de ellos lo constituye el fenómeno de la globalización unida a la revolución tecnológica-informativa que implica un cambio constante a nivel internacional y nacional.
Las nuevas tendencias de gestión pública están
orientadas hacia la propuesta de alternativas diferentes a los modelos
tradicionales de gestión y la necesidad de crear una nueva cultura
organizacional, que permita a los empleados públicos asumir
pautas diferentes de trabajo; ponen de manifiesto una nueva perspectiva en la
manera en que el Estado se relaciona con la sociedad.
En la práctica, nuestra administración pública
presenta serias deficiencias y experimenta una constante devaluación de su
capital social. Es imprescindible, implementar la nueva gestión pública, con
políticas explícitas, evaluada por objetivos y resultados, que rinda cuentas de
manera efectiva y transparente.
La única manera de
hacer que las cosas sean distintas es que los poderes públicos instauren un
nuevo estilo de gestión. El contexto actual “exige un cambio urgente “del
autismo a la comunicación”, de las organizaciones introvertidas a las
organizaciones abiertas y extrovertidas, del oscurantismo a la transparencia,
del autoritarismo organizativo a la democracia organizativa”.
La información y comunicación se convierten así en
uno de los factores internos más importantes para el buen funcionamiento y
pervivencia de las organizaciones tanto públicas como privadas, por ser un
factor o recurso estratégico que permite implementar la innovación y el cambio
organizativo.
El contexto actual, induce a que la gestión pública
en las instituciones estatales y municipales, sea cada vez más abierta y
comunicativa con el exterior para fomentar el ejercicio del derecho a informar
y ser informado entre la ciudadanía de su jurisdicción.
Un Estado democrático, implica
una gestión pública que ejerza el derecho a la información, la transparencia y
la rendición de cuentas. Es decir, la
Reforma del Estado es “un proceso
político por y para la gente”, que requiere la participación democrática y
activa de todos los actores sociales involucrados en su diseño, implementación
y seguimiento técnico.
Lectura recomendada: Panorama de la Gestión Pública en América Latina y el Caribe
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/42396/4/S1701222_es.pdf
Lectura recomendada: Panorama de la Gestión Pública en América Latina y el Caribe
https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/42396/4/S1701222_es.pdf